es interesante

El último gobierno militar fue sin duda el peor de todos. La censura, la excesiva violencia, el uso de la tortura y los 30000 desaparecidos son recuerdos de aquella época difícil de olvidar, y que aun resuenan en los oídos de la gente

lunes, 19 de noviembre de 2012

dictadura militar de 1976
























































































































La dictadura militar en Argentina


24 de marzo de 1976 - 10 de diciembre de 1983









El 24 de marzo de 1976 ocurrió lo que muchos esperaban: Isabel Perón fue detenida y trasladada a Neuquén. La Junta de Comandantes asumió el poder, integrada por el Teniente Gral. Jorge Rafael Videla, el Almirante Eduardo Emilio Massera y el Brigadier Gral. Orlando R. Agosti. Designó como presidente de facto a Jorge Rafael Videla. Dispuso que la Armada, el Ejército y la Fuerza Aérea compondrían el futuro gobierno con igual participación. Comenzó el audodenominado "Proceso de Reorganización Nacional".José Martínez de Hoz fue designado ministro de Economía y, el 2 de abril, anunció su plan para contener la inflación, detener la especulación y estimular las inversiones extranjeras.La gestión de Martínez de Hoz, en el contexto de la dictadura en que se desenvolvió, fue totalmente coherente con los objetivos que los militares se propusieron.Durante este período, la deuda empresaria y las deudas externas pública y privada se duplicaron. La deuda privada pronto se estatizó, cercenando aún más la capacidad de regulación estatal.Con ese clima económico, la Junta Militar impuso el terrorismo de Estado que, fuera de enfrentar las acciones guerrilleras, desarrolló un proyecto planificado, dirigido a destruir toda forma de participación popular. El régimen militar puso en marcha una represión implacable sobre todas las fuerzas democráticas: políticas, sociales y sindicales, con el objetivo de someter a la población mediante el terror de Estado para instaurar terror en la población y así imponer el "orden", sin ninguna voz disidente. Se inauguró el proceso autoritario más sangriento que registra la historia de nuestro país. ".






 
 
 Los Desaparecidos
Los secuestros se realizaban generalmente a altas horas de la noche por una patota (que en "ocasiones especiales" eran más de 50).
Entraban al domicilio de la persona señalada (generalmente, antes había un "apagón"), se apoderaban del señalado, lo tabicaban (le vendaban los ojos), se los encapuchaba y lo torturaban delante de sus hijos (que después, eran dejados con algún vecino, familiar o solos; en otras ocasiones eran llevados con sus padres a los centros clandestinos, para que después sean adoptados por algún represor).
Luego, eran introducidos en vehículos (generalmente dentro de automóviles correspondientes a la
marca Ford, modelo Falcón, de color verde), parte de ellos conseguidos en los operativos de secuestro, como botín de guerra.
De allí partían hacia alguno de los centros clandestinos. Y pasaban a ser miles de hombres, mujeres y niños de distintas edades y ocupaciones, integrando una categoría dentro de la población de
carácter "tétrico" llamado "los desaparecidos".
Los represores secuestraban a los que consideraban "subversivos" :

  1. Los que ayudaban en las villas-miseria
  2. Los que tenían como objetivo una mejora en los salarios
  3. Los miembros de alguno de los centros estudiantiles
  4. Los periodistas que demostraban su desacuerdo con los represores, y hacia la represión; y eran capaces de demostrar su oposición a los hechos en un artículo periodístico, etc.
  5. Los psicólogos y los sociólogos, por pertenecer a profesiones "sospechosas"
  6. Las monjas y/o sacerdotes que llevaban sus enseñanzas a las villas-miserias
  7. Los amigos de cualquiera de todas estas personas, los amigos de éstos amigos, etc.
Todas en su mayoría inocentes de cometer actos terroristas, o siquiera de compartir con alguien, o pertenecer a grupos que combatían esta guerrilla.
Massera integró las brigadas operativas de secuestros, presenció torturas e interrogatorios, en apoyo a la formación del "
grupo de tareas". En la inauguración del mismo, ordenó: "-responder al enemigo con la máxima violencia, sin trepidar en los medios".
De esta manera se convierte en "cero", su nombre de guerra. Junto con el poder de Massera, creció el poder de algunos oficiales navales hasta llegar a la jurisdicción del Estado, como en el caso del contraalmirante Chamorro y el capitán Acosta Ambone, jefe de
inteligencia del G.T. 3.3. éste último decía ser "el dueño de la vida y la muerte" o "como Dios".
Uno de los centros del poder político en la Armada fue el campo de concentración de la ESMA (Escuela de
Mecánica de la Armada), que empezó a funcionar en marzo de 1.976, y aunque tuvo cambios políticos y distintas formas de represión, se clausuró en noviembre de 1.983, unos días antes de asumir el gobierno constitucional.
Por allí pasaron casi 5.000 detenidos -desaparecidos, y junto con el "Campo de mayo", fue uno de los mayores centros clandestinos de tortura.
Antes del golpe militar de 1.976 ya existían los centros ilegales de detención: "la escuelita de
familia" y la Jefatura General de Policía en Tucumán, entre otros
La base del poderío de la ESMA no fue sólo político sino también material: -obtuvieron grandes sumas de
dinero mediante el "botín de guerra". Hasta se montó una inmobiliaria en Belgrano, a raíz de los inmuebles ocupados y adquiridos por torturas y falsificación de documentos.
El campo de concentración funcionó en el Casino de Oficiales de la ESMA, un edificio de 3 pisos, con un altillo grande y un sótano. En el 3er piso y en el altillo se alojaba a los detenidos- desaparecidos, en habitaciones sin ventanas llamadas "capuchas".
En la planta baja estaba el Salón Dorado o "el dorado", donde de instaló la sección de inteligencia del G.T 3.3 (el acceso a ese sector era restringido como la sección de "los jorges", oficinas de algunos oficiales del grupo). En el sótano estaban la
enfermería, un laboratorio fotográfico y varias salas de torturas.
Los interrogadores torturaban salvajemente a los secuestrados atados a elásticos metálicos. Con la picana eléctrica, los golpes brutales, el ""submarino seco", el "submarino mojado", y los simulacros de fusilamiento, buscaban no sólo obtener información sino destruir a los detenidos –desaparecidos
física y psíquicamente.
El oficial Alfredo Astiz ha tenido un papel importante en esta última dictadura. Secuestró a ancianos y
adolescentes, mujeres embarazadas, a las monjas francesas Domon y Duquet ; Se infiltró en el grupo de Madres de Plaza de Mayo y familiares que se reunían en la Iglesia Santa Cruz y se ganó el desprestigio ante la opinión pública internacional. Hasta 1.983 siguió trabajando en tareas de inteligencia.
A mediados de 1.979 llegó a
Buenos Aires la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH). Ante las pruebas acumuladas sobre la ESMA, se prefirió neutralizar la visita del CIDH a la escuela. Algunos prisioneros fueron trasladados a una quinta en el norte de Buenos Aires, otros a una isla en el Tigre donde permanecieron un mes aproximadamente. Casi 60 prisioneros políticos estuvieron en una isla cercana al río Paraná, llamada "El Descanso".
Entre 1.980 y 1.983 se trasladaron a la ESMA prisioneros de otros campos de concentración, que tenían determinados oficios o profesiones, para montar un
servicio de impresiones y falsificación de documentos.
El G.T. 3.3 tenía 3 tareas específicas:

  1. Inteligencia : donde se planeaban las operaciones, se concentraban los efectivos antes de salir y se analizaba la información obtenida por medio de torturas y la represión.
  2. Operaciones : realizaba lo que planeaba "inteligencia"
  3. Logística : mantenía el campo de concentración y administraba las finanzas propias y del "botín de guerra".
En resumen, la tortura funcionó como un elemento relevante en la metodología empleada. Los centros clandestinos de detención fueron concebidos para poder practicarla impunemente.
Las madres y abuelas de plaza de mayo
En abril de 1.977 un grupo de madres, que se conocieron durante los trámites para buscar a sus hijos desaparecidos, decidió juntarse un día por semana en Plaza de Mayo. Así nacieron las "Madres de Plaza de Mayo", un símbolo de la resistencia popular argentina a la dictadura militar.
Los militares no las atendieron nunca, y desde entonces hace 20 años que siguen reclamando por sus hijos.
Estas madres también sufrieron la represión. No sólo cayó su fundadora, Azucena Villaflor de Vicenzi, sino 14 personas más en un mismo operativo, entre las cuales estaban las monjas francesas Leonie Reneé Duquet y Alice Domon. Este acto fue protagonizado por Astiz (el "ángel de la muerte") , junto con una prisionera colaboradora que fingió ser su hermana.
De esta manera logró infiltrarse en este grupo, y se ganó la confianza de las madres cuando simuló, un jueves en Plaza de Mayo, enfrentar a la policía. Decía tener un hermano secuestrado y llamarse "Gustavo Niño". Así fue seleccionando sus víctimas, secuestradas entre el 8 y 10 de diciembre de 1.977. Algunos ex- prisioneros de la ESMA cuentan que la monja Domon, mientras era brutalmente torturada, se preocupaba por la suerte de "Gustavo". Horas después comprobó que "Gustavo" era Astíz y ese aparente joven luchador, un asesino.
A pesar de personajes siniestros como estos las madres y abuelas lograron conformar un grupo que con mucho esfuerzo y casi sin ningún apoyo del estado, a logrado recuperar a muchos de los niños de los desaparecidos con sus familiares directos e incluso en muchos casos con sus padres biológicos, recuperando la identidad genuina de éstos en beneficio de ellos mismos y de la sociedad toda

La Apropiacion De Niños
Durante el Golpe de Estado perpetuado por las Fuerzas Armadas se llevó a cabo una política de terror y avasallamiento de los
derechos sociales e individuales del pueblo de la República Argentina. El saldo de este accionar fue la desaparición de miles de personas.
Esta metodología aberrante también se ensañó con los hijos de los prisioneros, algunos de corta edad, otros nacidos en los centros clandestinos durante el cautiverio de sus padres.
Luego de 13 años de ejercicio de la
democracia, se espera obtener Verdad y Justicia. Poco se ha conseguido.
En un fallo dictado el 9 de diciembre de 1.985, la Cámara Federal analizó este tema, y al respecto afirmó:
"La posibilidad de que el personal a quien se mandaba a domicilios particulares a cometer
delitos de la apuntada gravedad se apoderara sistemáticamente de bienes en su propio beneficio fue necesariamente prevista y asentida por quienes dispusieron tal modo de proceder. La enorme proporción de casos e que ellos, tuvo lugar, y el hecho de que se les otorgara igual tratamiento en cuanto a la impunidad de sus autores confirma esta inferencia.
No es posible, en cambio, hacer extensivo este razonamiento a otros delitos como la sustracción de menores cuya comisión se ha demostrado sólo en forma ocasional únicamente se han verificado las sustracciones de los menores Felipe, Martín y María Eugenia Gatica".
Por aplicación de este criterio, el Tribunal absolvió del
delito de sustracción de menores a los Comandantes a quienes se les había imputado este delito.
Esta injusta decisión impulsó a diversos grupos de la
sociedad civil, especialmente a las Abuelas de Plaza de Mayo, a realizar una búsqueda de menores desaparecidos. Como resultado se conocieron centenares de casos de menores secuestrados con sus padres o nacidos en centros clandestinos de detención.
Recientemente, en un juicio administrativo promovido contra el Estado Nacional para que informa sobre la suerte de los desaparecidos, fue encontrada en un organismo militar la prueba de la existencia de un documento titulado : "Instrucciones sobre
procedimiento a seguir con menores de edad hijos de dirigentes políticos o gremiales cuando sus progenitores se encuentran detenidos o desaparecidos" (proveniente del Ministerio del Interior en abril de 1977).
Con esta prueba, cayó el fundamento conceptual del fallo de la Cámara en
materia de sustracción de menores, pues la sola existencia de tales "instrucciones" demuestra que este accionar existió y fue previsto por los autores del plan criminal, tal como el fallo lo admitió sólo para el simple robo de cosas.
Los que se apropiaron de estos menores desaparecidos, usaron dos caminos supuestamente legales para borrarles la identidad y su historia familiar:
a ) o fueron adoptados como hijos propios
b ) o fueron adoptados con
adopción plena, la que en nuestro país borra el vínculo con la familia de sangre y el menor pasa a
integrar la familia adoptiva.
Esto obliga a actuar en dos planos jurídicos, luchando contra la impunidad: una causa penal para demostrar que ese menor
anotado como propio o adoptado es el hijo de un desaparecido y luego, la causa civil para anular la adopción plena. Esto hace que las causas sean diferidas en el tiempo, que los apropiadores renueven sus trabas para evitar que se encuentren a esos niños, y que continúen gozando de la impunidad que han tenido y tienen a 21 años del golpe militar.
Se debe destacar, además, que estos "individuos" cuentan con la complicidad de muchos funcionarios que vienen desde el proceso militar y siguen integrando el
poder judicial como si nada hubiera pasado.
Se juzgó a los militares pero no a sus cómplices, a los jueces que denegaban el hábeas corpus sabiendo su origen; a los médicos que controlaban las torturas y atendían los partos en campos clandestinos de detención y regalaban el bebé o se quedaban con él; a los psicólogos que violaban el secreto profesional y sacaban información a los detenidos que se quebraban; A los curas que utilizaban la confesión para sacar información o que admitían la tortura "una o dos horas nada más", pero se oponían a la violación como forma de tortura porque era inmoral.
El plano judicial de este tema es el más difícil de sobrellevar, ya que la prescripción de las causas aparece como un obstáculo importante. Esto se ve claramente en el fallo que presentó la Corte Suprema de Justicia de la
Nación, en Diciembre de 1.995:
"En consecuencia, atento a lo establecido por el art.62, inc.2do del
Código Penal y la fecha de comisión de los hechos, se advierte que han transcurrido el máximo de duración de las penas previstas por los arts. 139, inc.2do y 146 del Código Penal, por cuya razón la prescripción de la acción se ha operado y así debe declararse, por cuanto aquel instituto jurídico en materia penal opera de pleno derecho por el mero transcurso del plazo pertinente."
El voto en disidencia dice: "En primer lugar, cabe señalar que en autos no se ha operado la prescripción de la acción penal. En efecto, dado que una de las conductas típicas previstas en el art. 146 del Código Penal reprime a quien "retuviere" a un menor de 10 años, resulta evidente- dado el carácter permanente del delito- que dicha conducta habría continuado produciéndose mucho después del acto inicial de sustracción ocurrido con posterioridad al 22 de junio de 1.976 y antes del 23 de marzo de 1.977, lo que lleva a concluir, en principio, que en el caso no se habría operado el citado plazo de prescripción."
Las Abuelas de Plaza de Mayo han elevado este caso a la CIDH (Comisión Interamericana de Derechos Humanos), sosteniendo que: "la gravedad de la decisión de la Corte radica en que el fallo no es sino el punto final para la búsqueda de nuestros nietos y la impunidad para los apropiadores de ellos, temas que habían sido expresamente excluidos de las llamadas leyes de Punto Final y Obediencia Debida."
Según testimonios, se logró conocer cómo eran tratadas las mujeres embarazadas que eran secuestradas: cuando llegaban a la ESMA, eran tiradas en colchonetas en el
suelo, encapuchadas y boca abajo. No se salvaron de las torturas pese a su estado.
Al principio, cuando faltaban pocos días para el alumbramiento, eran llevadas a una pieza con ventanas herméticamente cerradas; recién ahí le sacaban los grilletes, que eran vueltos a poner cuando iban al baño.
Eran atendidas por un médico del Hospital Naval, un enfermero de la ESMA, y ayudadas por otras prisioneras. Una vez nacida la criatura la madre era "invitada" a escribir una
carta a sus familiares, a los que supuestamente les llevarían el niño.
Inmediatamente la secuestrada era "trasladada", mientras el bebé quedaba en la habitación atendido por otras embarazadas. Luego se lo llevaban.
Desde que la embarazada llegaba ya se sabía cuál sería el destino de su hijo y el suyo: a ella le esperaba el TRASLADO, y a su pequeño la seguridad de que nunca conocería su verdadera historia, y menos a su verdadera familia.
En el mes de julio de este año, el ex marino Scilingo reveló el "modus operandus" del horror, ante la Cámara Federal de Buenos Aires. "Alegando razones humanitarias" la Armada habría dispuesto que las embarazadas detenidas deberían dar a
luz, pero para evitar que los mismos niños se contaminasen con ideas extremistas, éstos se darían en adopción a familias "normales": marinos o allegados a ellos que, a través de haber tomado contacto con el Grupo de Tareas 3.3.2, habrían expresado el deseo de adoptar un niño.
El procedimiento que se llevaba a cabo era el siguiente: el entonces director de la ESMA, contralmirante Rubén Chamorro, el jefe del G.T. 3.3.2, capitán de navío Jorge Vildoza, y el jefe de Inteligencia, capitán de fragata Jorge Acosta, resolvían a quién correspondía el futuro del bebé, todo con el visto bueno de quien ejercía la conducción directa del Grupo, el Comandante en Jefe de la Armada, almirante Eduardo Massera.
Jorge Luis Magnasco, que hasta hace pocos meses trabajaba como obstetra en el Sanatorio Mitre de donde ya fue despedido, y sus asistentes Aldo Clemente Chiappe, Alberto Arias Duval, Carlos Octavio Capdevilla y Raúl Sanchez Ruiz, fueron responsables de la acta de nacimiento que se realizaba ya con el nombre de la madre adoptiva.

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